Ni se imagina usted lo feliz que soy. Es que llevo una vida que ni el rey del mundo.
Me levanto cuando quiero, no tengo que ir a trabajar, menudo chollo.
Desayuno cualquier cosa, lo primero que me encuentro por ahí, o por la nevera.
Hoy, por ejemplo, me he tomado un tazón de café con sopicas de pan que pa qué.
Y luego un paseo a comprar pan, arroz y dos o tres manzanas, que la fruta me gusta mucho y es muy sana.
Si me llamara mi hijo le diría que me estoy volviendo vegetariano. Seguro que se partiría de risa.
Un día de estos me llama, que ya va tocando.
Cuando vuelvo a casa me hago una sopica con fideos, o un hervido de patatas, ligero, que ya sabemos todos lo malo que es la grasa. Yo, cuando puedo, la evito. Y fuera colesterol.
Después de comer me amodorro y doy una cabezada.
La tele es que no la veo. Con decirte que no tengo...
Visitas las justas. Tirando a ninguna. Me gusta mucho la soledad, la independencia.
Yo soy así de sencillo. Ni voy al cine, ni a cosas por ahí.
Tampoco bebo. Agua sí, que hace la vista clara.
En mi casa soy feliz. En tal que arregle la puerta. A ver si ahorro un poco y le doy un repaso.
Y las goteras, aunque como es verano….
A veces lo pienso, menos mal que tengo poca familia, aparte de mi hijo.
Me gusta la soledad, ir a mi aire.
Mañana tengo que ir a la oficina del paro a firmar ese papel de los tres meses. Y ¡ala! Otros tres meses, despreocupado.
A ver si este año le va mejor a mi hijo, que se fue al extranjero. Hace tres años que no viene, pero es que está muy liado.
¿Dice usted que si me llama? Es que no sé usar esos teléfonos de ahora, y el otro lo tengo fuera de línea. A ver si viene el técnico y me lo engancha.
Pero, como ve usted, la vida me va de lujo.
¡Ay madre mía! Qué poco cuesta la felicidad.
Por cierto, ¿no tiene por ahí un euro?
Me levanto cuando quiero, no tengo que ir a trabajar, menudo chollo.
Desayuno cualquier cosa, lo primero que me encuentro por ahí, o por la nevera.
Hoy, por ejemplo, me he tomado un tazón de café con sopicas de pan que pa qué.
Y luego un paseo a comprar pan, arroz y dos o tres manzanas, que la fruta me gusta mucho y es muy sana.
Si me llamara mi hijo le diría que me estoy volviendo vegetariano. Seguro que se partiría de risa.
Un día de estos me llama, que ya va tocando.
Cuando vuelvo a casa me hago una sopica con fideos, o un hervido de patatas, ligero, que ya sabemos todos lo malo que es la grasa. Yo, cuando puedo, la evito. Y fuera colesterol.
Después de comer me amodorro y doy una cabezada.
La tele es que no la veo. Con decirte que no tengo...
Visitas las justas. Tirando a ninguna. Me gusta mucho la soledad, la independencia.
Yo soy así de sencillo. Ni voy al cine, ni a cosas por ahí.
Tampoco bebo. Agua sí, que hace la vista clara.
En mi casa soy feliz. En tal que arregle la puerta. A ver si ahorro un poco y le doy un repaso.
Y las goteras, aunque como es verano….
A veces lo pienso, menos mal que tengo poca familia, aparte de mi hijo.
Me gusta la soledad, ir a mi aire.
Mañana tengo que ir a la oficina del paro a firmar ese papel de los tres meses. Y ¡ala! Otros tres meses, despreocupado.
A ver si este año le va mejor a mi hijo, que se fue al extranjero. Hace tres años que no viene, pero es que está muy liado.
¿Dice usted que si me llama? Es que no sé usar esos teléfonos de ahora, y el otro lo tengo fuera de línea. A ver si viene el técnico y me lo engancha.
Pero, como ve usted, la vida me va de lujo.
¡Ay madre mía! Qué poco cuesta la felicidad.
Por cierto, ¿no tiene por ahí un euro?

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