Me pillas con prisa, pero si insistes…, un cafelito.
Sí, hombre, hay otros pájaros, están los amarillos.
Esos están más flacos porque sólo comen recuerdos.
¿Cómo? No, no son selectivos porque ya sabrás que los recuerdos tienen poca chicha, y aunque los veas…, bueno, ya sé que no puedes verlos, pero ya te digo que, aunque los vieras comer y comer y comer todos los días, a todas horas, esos pájaros están más flacos que la sombra de un pelo.
Sí, eso digo yo, pero resulta que la gente apenas vive la vida. Digo la vida real, la que está viva. La mayoría prefiere vivir recordando lo vivido, apenas unas cuantas escenas en las que de verdad amaron.
Y claro, los pájaros están toda la vida picando, así, tac, tac, tactac, tac…, y como nadie los puede ver, pues…
No, gracias, ya me voy, que he hablado demasiado.
Y que contar lo sabido no es recuerdo, pero se le parece.
Y ya viene otra bandada de pájaros amarillos.
Sí, hombre, hay otros pájaros, están los amarillos.
Esos están más flacos porque sólo comen recuerdos.
¿Cómo? No, no son selectivos porque ya sabrás que los recuerdos tienen poca chicha, y aunque los veas…, bueno, ya sé que no puedes verlos, pero ya te digo que, aunque los vieras comer y comer y comer todos los días, a todas horas, esos pájaros están más flacos que la sombra de un pelo.
Sí, eso digo yo, pero resulta que la gente apenas vive la vida. Digo la vida real, la que está viva. La mayoría prefiere vivir recordando lo vivido, apenas unas cuantas escenas en las que de verdad amaron.
Y claro, los pájaros están toda la vida picando, así, tac, tac, tactac, tac…, y como nadie los puede ver, pues…
No, gracias, ya me voy, que he hablado demasiado.
Y que contar lo sabido no es recuerdo, pero se le parece.
Y ya viene otra bandada de pájaros amarillos.

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