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miércoles, 25 de octubre de 2017

LOS SUEÑOS QUE MÁS DOLÍAN

Y cómo duelen. Esos golpes atraviesan las paredes y llegan hasta la boca de mi estómago. Pero el epicentro es en la casa de al lado, cerca de su ojo izquierdo.
El héroe que llevo dentro de caga en los calzoncillos; al verme sólo, llamo a la policía. 
Y la policía llama a su puerta mientras espío por la ventana.
-Buenas noches, señora. ¿Algún problema? 
-Oh, no, ¡qué va!, señoría. Aquí estamos los dos muy contentos, ¿a que sí, cariño? 
-Sí, mi amor, en la gloria divina. 
-Entonces no pasa nada... 
-Ya ve usted, señoría. 
-Pues un vecino ha llamado diciendo... 
-La gente llama por cualquier cosa. Si pasara algo, se lo diría. 
- ¿Y qué es eso negro del ojo, señora? 
-No es lo que parece, lo tengo de nacimiento. 
-Siendo así, nos retiramos. 
-Buenas noches, parejita. 
Con todo el lío se me fue el sueño. 
Miro bajo la cama y no lo encuentro. 
Se lo comió el epicentro, donde fueron los sueños que más dolían.

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