Cuando la señora les lleva la comida se ponen muy contentos.
Acercan sus ágiles cuerpos sin prisa porque saben que cada uno tendrá sobras de sobra.
Ella les habla como una madre habla a sus hijos, les deja el plato en el suelo y los acaricia.
Los gatos muestran su agradecimiento con ronroneos mientras hacen ochos entre sus viejas piernas.
Qué suerte, piensa ella, tener una familia que me quiere.
La señora lo agradece y cada día le esperan.
Esos gatos son milagrosos.
Saben muy bien como alargar las vidas de los viejos sin familia.
Acercan sus ágiles cuerpos sin prisa porque saben que cada uno tendrá sobras de sobra.
Ella les habla como una madre habla a sus hijos, les deja el plato en el suelo y los acaricia.
Los gatos muestran su agradecimiento con ronroneos mientras hacen ochos entre sus viejas piernas.
Qué suerte, piensa ella, tener una familia que me quiere.
La señora lo agradece y cada día le esperan.
Esos gatos son milagrosos.
Saben muy bien como alargar las vidas de los viejos sin familia.

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