Todos los hombres, con
sus batas azules, le miraban con expectación.
Él movió torpemente la
cabeza y miró sus caras una a una. No supo qué pensar.
Ellos hicieron un
corrillo y hablaron durante unos instantes.
Luego lo desenchufaron,
lo desmontaron y lo guardaron en su caja original.
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