En su tercera cita ella
le preguntó cuál era su meta, su propósito en la vida. Él la miró por un
momento casi a los ojos y, para ganar tiempo, le preguntó a su vez lo mismo a
ella.
Ella no lo dudó ni un
instante. "quiero ser feliz", le dijo.
Él sonrió nervioso, se
excusó y se fue al baño. Ya dentro, sacó su móvil, entró en Google y tecleó:
"que significa ser feliz".
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