Sí, ya sé que no crees
en el destino, pero aun así te diré, ahora que estás sentado en el banco de ese
parque, que en unos instantes pasará la mujer de tu vida, la que te hará feliz
de forma completa, la que te dará dos hijos a los que amarás más allá de lo
posible, con la que vivirás instantes eternos de puro éxtasis.
Todo eso y más, y luego
más y más. Tanto que creerás no poder soportarlo.
Todo eso y más, y luego
más y más, a condición de que, siquiera por un momento, levantes los ojos del
móvil.
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