Llamaron al timbre y yo estaba solo. Justamente, en ese momento, había
estado pensando en todas las cosas que me habían llevado al borde del suicidio:
había engañado, robado, humillado, agredido y, hasta cierto punto, matado. Todo
ello me estaba pasando factura y ya no tenía fuerzas para soportarlo.
Me dijo: soy la muerte.
De su maleta extrajo una pistola, una soga, un veneno.
Pero al final acepté su
última proposición y morí después de hacer el amor con ella.

No hay comentarios:
Publicar un comentario