Su madre le parecía la mujer más
buena del mundo. Le daba todo lo que le pedía, besos, cosas, palabritas.
Así
pasó media vida.
Un día le pidió que le alargará la cadenilla que le ataba a ella.
Se negó, pero ante las protestas del hijo se
la alargó unos metros. Y así pasó medía muerte.
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