Mientras pasaba por la
calle, lentamente, con el coche, les vi parados en la acera, abrazándose y
llorando envueltos en palabras. Palabras duras, tiernas, emotivas y mojadas.
Palabras de enamorados.
A duras penas lograron
apartar sus bocas de aquel beso, y, cogidos de la cintura se perdieron entre la
gente.
Dos hombres viejos
amando.
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