Mi hijo, de seis años, es un niño muy, muy especial. Y no lo digo por ser su madre, aunque también, sino porque es verdad.
El sicólogo dice no sé qué de déficit de atención, o algo así, pero yo no le quiero dar pastillas, porque… perdone..., ¡Sergio... Seeergio... ¡¡¡SERGIO!!! apaga la batidora y sácatela de la bocaaaahhggg....
No hay comentarios:
Publicar un comentario