Vistas de página en total

lunes, 12 de junio de 2017

EL LECTOR

- ¿Ves aquella de allí? Pues esa habla de nuestro pasado, cuando aún no teníamos palabras. Una historia tan antigua que aún estábamos todos conectados. Mírala un rato hasta que también a ti te hable. 
 -Padre, no la oigo. 
 -Bien, quédate en silencio y espera un rato. Al final, las palabras llegan, pero no a tus oídos. 
 - ¿Entonces? 
 -A tu corazón, hija, a tu corazón. Ahora mira aquella otra, la pequeñita.
 -Sí, padre.
 - ¿La oyes? -
No, padre, aun no. 
 -Esa habla de ti. Y me dice que ya es la hora, que tienes que decidir si aceptas el regalo. 
 -Pero padre, yo nunca podré leer las nubes así, como lo haces tú. 
 -Como yo, no. Lo harás como lo harás tú. Y serás una lectora maravillosa. -Padre... - ¿Aceptas? 
 -Es que... Padre -Dime, hija - ¿Por qué ahora? 
 - ¿Ves aquella nube gordota? 
 -Si 
 -Esa es la nube que habla de mí, y de que mi fin está cerca. 
 - ¡Padre! 
 -Calla. Así es la vida. Para que tú vivas yo tengo que morir. 
 -Pero...
 -Y lo hago con gusto. Mi vida ha sido buena. Me regaló a tu madre y a ti. Ahora dime, ¿aceptas el regalo? 
 -Sí, lo acepto. 
 -Gracias, hija, eso me hace muy feliz. Y ese es mi regalo de cumpleaños. Quince años ya, y qué grande estas, cómo pasa el tiempo. 
 -Padre, tengo muchas preguntas
 -Y vas a tener todas las respuestas cuando yo no esté. Las nubes te lo dirán todo. Todo y más. Ahora te dejo sola. Pero sabrás de mí porque vendré en forma de nube para decirle a tu corazón todo lo que no supe decirte con palabras. 
 -Adiós, padre... 
 -Adiós, hija. Abrázame, que me voy y quiero empaparme de ti.

No hay comentarios:

Publicar un comentario