- ¿Ves aquella de allí? Pues esa habla de nuestro pasado, cuando aún no teníamos palabras. Una historia tan antigua que aún estábamos todos conectados. Mírala un rato hasta que también a ti te hable.
-Padre, no la oigo.
-Bien, quédate en silencio y espera un rato. Al final, las palabras llegan, pero no a tus oídos.
- ¿Entonces?
-A tu corazón, hija, a tu corazón. Ahora mira aquella otra, la pequeñita.
-Sí, padre.
- ¿La oyes? -
No, padre, aun no.
-Esa habla de ti. Y me dice que ya es la hora, que tienes que decidir si aceptas el regalo.
-Pero padre, yo nunca podré leer las nubes así, como lo haces tú.
-Como yo, no. Lo harás como lo harás tú. Y serás una lectora maravillosa. -Padre... - ¿Aceptas?
-Es que... Padre -Dime, hija - ¿Por qué ahora?
- ¿Ves aquella nube gordota?
-Si
-Esa es la nube que habla de mí, y de que mi fin está cerca.
- ¡Padre!
-Calla. Así es la vida. Para que tú vivas yo tengo que morir.
-Pero...
-Y lo hago con gusto. Mi vida ha sido buena. Me regaló a tu madre y a ti. Ahora dime, ¿aceptas el regalo?
-Sí, lo acepto.
-Gracias, hija, eso me hace muy feliz. Y ese es mi regalo de cumpleaños. Quince años ya, y qué grande estas, cómo pasa el tiempo.
-Padre, tengo muchas preguntas
-Y vas a tener todas las respuestas cuando yo no esté. Las nubes te lo dirán todo. Todo y más. Ahora te dejo sola. Pero sabrás de mí porque vendré en forma de nube para decirle a tu corazón todo lo que no supe decirte con palabras.
-Adiós, padre...
-Adiós, hija. Abrázame, que me voy y quiero empaparme de ti.
-Padre, no la oigo.
-Bien, quédate en silencio y espera un rato. Al final, las palabras llegan, pero no a tus oídos.
- ¿Entonces?
-A tu corazón, hija, a tu corazón. Ahora mira aquella otra, la pequeñita.
-Sí, padre.
- ¿La oyes? -
No, padre, aun no.
-Esa habla de ti. Y me dice que ya es la hora, que tienes que decidir si aceptas el regalo.
-Pero padre, yo nunca podré leer las nubes así, como lo haces tú.
-Como yo, no. Lo harás como lo harás tú. Y serás una lectora maravillosa. -Padre... - ¿Aceptas?
-Es que... Padre -Dime, hija - ¿Por qué ahora?
- ¿Ves aquella nube gordota?
-Si
-Esa es la nube que habla de mí, y de que mi fin está cerca.
- ¡Padre!
-Calla. Así es la vida. Para que tú vivas yo tengo que morir.
-Pero...
-Y lo hago con gusto. Mi vida ha sido buena. Me regaló a tu madre y a ti. Ahora dime, ¿aceptas el regalo?
-Sí, lo acepto.
-Gracias, hija, eso me hace muy feliz. Y ese es mi regalo de cumpleaños. Quince años ya, y qué grande estas, cómo pasa el tiempo.
-Padre, tengo muchas preguntas
-Y vas a tener todas las respuestas cuando yo no esté. Las nubes te lo dirán todo. Todo y más. Ahora te dejo sola. Pero sabrás de mí porque vendré en forma de nube para decirle a tu corazón todo lo que no supe decirte con palabras.
-Adiós, padre...
-Adiós, hija. Abrázame, que me voy y quiero empaparme de ti.

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