Concepción siempre tuvo claros los conceptos.
Su casa es su concha, que oportunamente abre y cierra, según su elección, a quien le parece.
Le gusta cocinar. Cambia comida por palabras.
Elude a la gente que ladra y a los perros que opinan.
Ella te abraza como la ostra abraza a su perla, y en cada abrazo se deja la vida.
Sin ella, el mundo no se concibe.
Concepción llueve palabras sobre mi corazón.
Por eso, en su presencia, no quiero paraguas.
Su casa es su concha, que oportunamente abre y cierra, según su elección, a quien le parece.
Le gusta cocinar. Cambia comida por palabras.
Elude a la gente que ladra y a los perros que opinan.
Ella te abraza como la ostra abraza a su perla, y en cada abrazo se deja la vida.
Sin ella, el mundo no se concibe.
Concepción llueve palabras sobre mi corazón.
Por eso, en su presencia, no quiero paraguas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario