Ella me está haciendo la vida imposible, no sé por cuánto tiempo podré aguantar esta dramática situación.
Ella espera a que salga de mi casa y, zás, ahí va la acosadora. Generalmente se pone a andar delante de mí para no levantar sospechas, aunque ella ya sabe que yo lo sé, y eso hace que la situación sea más sangrante.
Y mientras anda, de vez en cuando se gira, de forma disimulada pero desafiante, manteniendo esa tensión que sólo los acosadores saben llevar a la práctica.
Hace poco, como quien no quiere la cosa, empezó a obligarme, con mucha sutileza, a que la llamara a altas horas de la noche para hacerme sentir un miserable.
Violencia sicológica. Esto se repite varias veces por noche. Tomo pastillas para aguantar el trance.
Su último asalto promete dejarme destrozado, una cosa de locos, el delirio de una mente enferma.
Se pone ropa atrevida, se le nota el tanga, para ponerme nervioso y que me acabe derrumbando.
Prácticamente me obliga a desearla de forma enfermiza, aunque he encontrado cierto refugio momentáneo en la masturbación, pues hasta tal punto llega su retorcida intención.
Quisiera denunciarla, pero temo que me descubra y redoble los intentos de arruinar mi vida. ¡Oh, dios mío! No sé por cuánto tiempo podré soportar tanta humillación.
Y mientras anda, de vez en cuando se gira, de forma disimulada pero desafiante, manteniendo esa tensión que sólo los acosadores saben llevar a la práctica.
Hace poco, como quien no quiere la cosa, empezó a obligarme, con mucha sutileza, a que la llamara a altas horas de la noche para hacerme sentir un miserable.
Violencia sicológica. Esto se repite varias veces por noche. Tomo pastillas para aguantar el trance.
Su último asalto promete dejarme destrozado, una cosa de locos, el delirio de una mente enferma.
Se pone ropa atrevida, se le nota el tanga, para ponerme nervioso y que me acabe derrumbando.
Prácticamente me obliga a desearla de forma enfermiza, aunque he encontrado cierto refugio momentáneo en la masturbación, pues hasta tal punto llega su retorcida intención.
Quisiera denunciarla, pero temo que me descubra y redoble los intentos de arruinar mi vida. ¡Oh, dios mío! No sé por cuánto tiempo podré soportar tanta humillación.

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