Federico está cansado, y no es de ahora sino de hace ya tiempo.
Seguro que es una falta de vitaminas, de hierro o algo de tiroides.
El médico le receta todo lo que Federico quiere, y alguna cosa más, pero después de unos días ve que su mal no remite. A ver si va a ser algo sicológico. Y va a visitar al sicólogo.
Después de varias sesiones la cosa no mejora, fue a peor por el problema añadido de tener que rascarse el bolsillo. Entonces será el colchón.
Durante los siguientes meses prueba, sin éxito, uno de silicona, uno de muelle duro, uno de agua y hasta un futón japonés. Ahora está, también, cansado de buscar remedios. Y este pensamiento le agota. Pobre Federico, no acierta a comprender que está cansado de sí mismo.
El médico le receta todo lo que Federico quiere, y alguna cosa más, pero después de unos días ve que su mal no remite. A ver si va a ser algo sicológico. Y va a visitar al sicólogo.
Después de varias sesiones la cosa no mejora, fue a peor por el problema añadido de tener que rascarse el bolsillo. Entonces será el colchón.
Durante los siguientes meses prueba, sin éxito, uno de silicona, uno de muelle duro, uno de agua y hasta un futón japonés. Ahora está, también, cansado de buscar remedios. Y este pensamiento le agota. Pobre Federico, no acierta a comprender que está cansado de sí mismo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario