Vistas de página en total

jueves, 1 de junio de 2017

DESUBICADO

No tendría más de cinco años. 
Cuando salí a tirar la basura, lo encontré sentado sobre el tejado. Me quedé parado mientras lo miraba fascinado. Era un niño precioso, con la mirada limpia y los ojos acristalados. 
Le pregunté su nombre, pero se quedó callado, mirándome sin expresión. 
 No acertaba a pensar cuales serían las circunstancias que le trajeron a mi casa, ¡¡a mi tejado!! 
Seguí hablándole sin obtener respuesta. Sería mudo. Según lo pensaba ya me pareció absurdo, pero también lo era cualquier otra suposición. 
Alguien lo había perdido, sus padres, supongo. 
"¿Cómo has subido ahí?" Ni pío.
Miré alrededor de la casa buscando algún indicio, un coche parado, alguien preocupado, una escalera... Ya era tarde y no tengo vecinos. El niño estaba tranquilo.
Mirándole, le pregunté que dónde vivía. En ese momento sus ojos adquirieron viveza.     Levantó la mano señalando las estrellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario