Vistas de página en total

martes, 27 de junio de 2017

SOLITARIOS

Julio tiene un escuálido cuerpo de jota, apenas mantenido en pie por la fuerza de un suspiro. Vive en su vieja casa, solo y aburrido, sin esperar nada de nada ni de nadie. Como su paga es pequeña, tiene que adelgazar sus deseos, dejándolos en los huesos. Pollo, manzana y arroz, una dieta equilibrada que le permite ahorrar para tomarse alguna caña, quizá un café de vez en cuando. Un día está sentado en un parque, mirando a la gente, a los amantes, a los niños y los perros, cuando ella pasa delante y le mira reconociéndolo. Él también la mira, y con la naturalidad de los iguales, ella se sienta a su lado. Hablan poco. Ella le ofrece un cigarro y él la invita a café. No son de hablar mucho, pero qué bien se entienden. Piensan que la casa de Julio es mejor y allí se van. Decir que hicieron el amor supondría echarle mucha imaginación al acto. En realidad, aquello fue lo de menos. Ella se llama Juana y, con su escuálido cuerpo de jota, apenas sostenido por un suspiro, se fue a vivir con Julio. Ahora son dos solitarios que se aburren ligeramente juntos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario