Sí, ya lo veo. Y lleva usted mucha razón, está perfecto. No tiene ni un rasguño, vamos, que está como recién salido de fábrica.
Me dice usted que nunca lo ha expuesto, que ha visto a los demás como lo usan, y que eso, a usted, no le gusta. Y yo le comprendo.
A ver qué locura es esa de andar por ahí provocando excesos.
Así, gracias a esa mesura, evita usted heridas innecesarias, roturas, vaivenes que no convienen, dolores, espesuras, confusiones y contusiones.
Bueno, caballero, le felicito.
Cualquiera diría que, con los años que tiene, conservara usted en un estado tan envidiablemente perfecto su pequeño, pequeño corazón.
Me dice usted que nunca lo ha expuesto, que ha visto a los demás como lo usan, y que eso, a usted, no le gusta. Y yo le comprendo.
A ver qué locura es esa de andar por ahí provocando excesos.
Así, gracias a esa mesura, evita usted heridas innecesarias, roturas, vaivenes que no convienen, dolores, espesuras, confusiones y contusiones.
Bueno, caballero, le felicito.
Cualquiera diría que, con los años que tiene, conservara usted en un estado tan envidiablemente perfecto su pequeño, pequeño corazón.

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