Vistas de página en total

domingo, 30 de julio de 2017

LA REINA DE LOS PAREOS

Se llamaba Gema y era, qué duda cabe, un espíritu en la Tierra. 
Vendía pareos en la playa y se regalaba ella misma con su salada presencia. Negra como el tizón de andar todo el día bajo el sol con su sonrisa de aguamarina.  
Era encantadora compañera de juergas y conciertos, y un porro siempre recién hecho, sobre todo cuando ya a nadie le quedaba ni el recuerdo. 
Un día le contó a su mejor amiga lo de las voces. Su mejor amiga le dijo que de voces nada, que si seguía con esa historia podría acabar en el siquiátrico. Así que Gema, a partir de entonces, no contó nada, pero las voces las seguía oyendo. 
Ahora le estaban diciendo que se tenía que colgar. Ella empezaba a tener miedo. Las voces se estaban poniendo muy pesadas y ella tenía la cabeza que le explotaba. 
Dejó una carta pidiendo perdón por su cobardía, pero ya no podía soportarlo más, tenía que colgarse. Y lo hizo en una viga de su casa. 
Su cuerpo delgaducho apenas se percibía en contraste con las salinas del fondo, atardecer, sol, sal y fuego. También gaviotas. 
La reina de los pareos. 
Se la llevaron las voces, quedó su destello.

No hay comentarios:

Publicar un comentario