Ya estoy preparado. Voy limpio y elegante, pero no llamativo.
Esta semana he venido a Alicante, no quiero trabajar mucho tiempo en el mismo sitio.
Elijo un local alejado del centro. Sé que cierran tarde, pero yo no tengo prisa.
Hago el ritual de siempre, me siento solo y me pido una copa de un licor suave.
Cruzo miradas con el camarero anticipando como acabará esto.
Llega la hora de cerrar. Ahora preparo la escena de siempre, las miradas casuales con sonrisa imperceptible.
Ya baja la persiana, apaga las máquinas y la música.
En unos minutos empezará el espectáculo. Me levanto decidido a finalizar lo mil veces ensayado.
Me acerco a la barra, meto la mano en el bolsillo mientras sonrío.
Ahora se da la vuelta, mis ojos sobre los suyos lo van a dejar dormido.
Pero por primera vez me encuentro unos ojos más letales que los míos. Me deja inmóvil y sorprendido.
Entonces me muestra en su mano el objeto con el que zanjará las cosas esta noche.
Esta semana he venido a Alicante, no quiero trabajar mucho tiempo en el mismo sitio.
Elijo un local alejado del centro. Sé que cierran tarde, pero yo no tengo prisa.
Hago el ritual de siempre, me siento solo y me pido una copa de un licor suave.
Cruzo miradas con el camarero anticipando como acabará esto.
Llega la hora de cerrar. Ahora preparo la escena de siempre, las miradas casuales con sonrisa imperceptible.
Ya baja la persiana, apaga las máquinas y la música.
En unos minutos empezará el espectáculo. Me levanto decidido a finalizar lo mil veces ensayado.
Me acerco a la barra, meto la mano en el bolsillo mientras sonrío.
Ahora se da la vuelta, mis ojos sobre los suyos lo van a dejar dormido.
Pero por primera vez me encuentro unos ojos más letales que los míos. Me deja inmóvil y sorprendido.
Entonces me muestra en su mano el objeto con el que zanjará las cosas esta noche.

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