Casi me desmayo. A mí es que la sangre me deja fuera de juego.
La habitación estaba empapada, el suelo encharcado y las paredes estampadas, todo con ese rojo teja tan espesico.
Ah, y el hombre estaba muy, muy descuartizado junto al hacha.
La casa apenas era visible, agazapada entre los pinos, y en los alrededores no se veía un alma. En realidad, no sabía qué hacer. Me quedé allí, de pie, pensando en varias posibilidades, aunque todas ellas me pedían el carácter de urgencia.
Estaba claro que ningún policía vendría a echar un vistazo, y yo tenía que resolver.
Y bueno, al final hice lo que hubiese hecho cualquier otra persona en mis circunstancias.
Le prendí fuego a la casa para asegurarme que no dejaba ninguna pista.
Y me fui silbando una melodía.
La habitación estaba empapada, el suelo encharcado y las paredes estampadas, todo con ese rojo teja tan espesico.
Ah, y el hombre estaba muy, muy descuartizado junto al hacha.
La casa apenas era visible, agazapada entre los pinos, y en los alrededores no se veía un alma. En realidad, no sabía qué hacer. Me quedé allí, de pie, pensando en varias posibilidades, aunque todas ellas me pedían el carácter de urgencia.
Estaba claro que ningún policía vendría a echar un vistazo, y yo tenía que resolver.
Y bueno, al final hice lo que hubiese hecho cualquier otra persona en mis circunstancias.
Le prendí fuego a la casa para asegurarme que no dejaba ninguna pista.
Y me fui silbando una melodía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario