Llegaron a la casa emocionados. Entre los dos necesitaron varios viajes desde el monovolumen para poder descargar toda la orgiástica compra que traían del nuevo hipermercado.
¡Mira, mira! Decía ella. ¡Que pasada! Le contestaba.
Una tele plana, un lechón congelado, una sombrilla de playa, mesa y seis sillas para el patio, una barbacoa, dos tablets, un jamón, una olla exprés, tres pijamas... dos grandes y uno... pequeño.
El pequeño seguía allí, agachado en el rincón de los saldos.
¡Mira, mira! Decía ella. ¡Que pasada! Le contestaba.
Una tele plana, un lechón congelado, una sombrilla de playa, mesa y seis sillas para el patio, una barbacoa, dos tablets, un jamón, una olla exprés, tres pijamas... dos grandes y uno... pequeño.
El pequeño seguía allí, agachado en el rincón de los saldos.

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