Vistas de página en total

domingo, 4 de marzo de 2018

PAJARICO


Y mira, qué belleza, la de este pajarico que se acerca. Pero mira qué salticos va dando por el suelo mientras picotea entre las piedras.
Tiene hambre, sí, es invierno. Pero tiene más hambre que frío, ya te digo. Y si pudiera, cambiaría toda su elegancia por algo que echarse a su minúsculo estomaguico. Ese pajarico, pequeño, elegante, saltarín y muerto de frío, tiene hambre, muchísimo hambre.
Yo me agacho, pongo mis manos ahuecadas y me quedo quieto. El pajarico guarda una prudente distancia. Está calculando si será buena idea irse acercando por si guardo algo de comer entre mis manos. Va y viene como bailando. Y baila con salticos, muertecico de hambre. Seguro que hace días que no come.
Y el frío, este invierno que no termina para nadie.
En realidad, a mí me pasa lo mismo.
El flaco pájaro, por fin, se acerca. Suavemente lo acogen mis manos frías.
En menos de tres minutos lo he desplumado y me lo he comido, crudo, como hago con todo lo que pillo.
Quedamos pocos hombres en el mundo, y pocos bichos.
Y no, al final no fue calentamiento global.

No hay comentarios:

Publicar un comentario