Esto era como, como muy terrenal, muy normal. Simplemente, era.
Con el paso del tiempo, incluso la gente fue perdiendo el interés, nadie le veía la gracia, la utilidad, o lo que fuera, y se quedaba la cosa en poco menos que una simple curiosidad.
Y eso que así, a primera vista, eso de nacer dos veces tiene su aquel. Yo mismo nací dos veces, y ya me ves, no noto la diferencia.
Y ahora, cuando ya ha pasado el jaleo, nos enteramos de esto, que ya hay gente que ha nacido tres veces.
No, si al final vamos a ser todos el mismo.

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